Rehabilitacion de cubiertas y tejados, descubre más

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Rehabilitar tanto los tejados como las cubiertas ha pasado de ser una intervención que se hacía de manera puntual a ser ya parte relevante del mantenimiento de los edificios en bastantes ciudades y entornos industriales. Por espacio de años era la típica obra que se emprendía cuando había goteras, roturas o daños visibles, pero actualmente es valorada bastante más como una manera de conservar bien el patrimonio, mejorando el rendimiento energético y alargando la vida útil de los inmuebles. Un punto de vista distinto que deja clara la razón por la que las rehabilitaciones tienen ahora un sitio tan importante en el sector de la tecnología industrial y en la construcción.

Cuando hablamos de cubiertas, lo hacemos desde la seguridad, la protección frente al clima y el comportamiento estructural. De la misma forma, hablamos de una evolución en el plano técnico, ya que los sistemas de hoy no se parecen a los usados hace décadas.

En la rehabilitación de ahora se combina el diagnóstico con materiales nuevos, soluciones impermeabilizadoras y respeto por la estructura existente, algo que es importante en los edificios antiguos o protegidos.

De necesidad básica a especialidad técnica

Las cubiertas como tal han existido desde hace mucho tiempo para responder a la necesidad que había de proteger el interior del viento, de la lluvia o del paso del tiempo. En las construcciones de mayor antigüedad, lo prioritario era cerrar el edificio con el material existente, sin que hubiera que poner en liza grandes desarrollos a nivel técnico.

El paso del tiempo hizo que la cubierta fuera la parte de mayor complejidad del edificio, en especial cuando aparecieron materiales más elaborados y soluciones constructivas de mayor precisión. Si hablamos de la rehabilitación, su nacimiento fue una respuesta a las problemáticas inherentes al envejecimiento. Cuando los tejados comienzan a fallar, ya no vale con una reparación rápida cuando hay daños acumulados o enfermedades en la estructura.

Es en ese momento cuando entra en juego una intervención más completa, que lo que quiere es recuperar la funcionalidad sin que se pierda de vista algo tan importante como es la seguridad. Dicha evolución hizo que el trabajo sobre cubiertas se convirtiera en una especialidad técnica por sus merecimientos.

El cambio del diagnóstico

Durante muchos años, las cubiertas iban envejeciendo de manera invisible hasta que veíamos cómo aparecían filtraciones o desprendimientos. Ahora vemos que hay tejados antiguos que arrastran problemas bastante más graves, como nos comentan los expertos de Cubiertas Estevez, puesto que hay estructuras fatigadas, puntos singulares resueltos de forma deficiente o materiales que ya están obsoletos.

Hay casos en los que además podemos sumar elementos tan peligrosos como el amianto, en los que la presencia de los mismos hace que haya que intervenir con sumo cuidado y cumpliendo una serie de protocolos en concreto.

Estos cambios de diagnóstico han sido relevantes. Ahora no se rehace una cubierta solamente porque haya una gotera en un punto en concreto. Lo que sucede actualmente es que se estudian mejor las cargas, la ventilación, el estado de la madera o del soporte original. Todo esto hace posible que se puedan tomar decisiones con mayor inteligencia, de tal forma que se evite que una reparación pequeña acabe siendo un parche.

Los materiales marcan la diferencia

Lo que hay que tener claro es que han ido cambiando mucho con el paso de los años, lo que ha terminado por influir bastante en las rehabilitaciones. Podemos citar algunos como la teja solar o cerámica, la pizarra, la madera y otras soluciones clásicas que vemos en multitud de edificios, pero que se combinan con láminas impermeables, estructuras ligeras, tableros técnicos y sistemas de ventilación más avanzados.

Este tipo de mezcla ayuda a que mejore el comportamiento de la cubierta sin que se rompa la apariencia exterior. En el caso de los edificios antiguos, es habitual que se encuentren intervenciones que mantienen parte del material original y que lo complementan con piezas nuevas.

Se utilizan soportes metálicos ligeros, tableros OSB, barreras impermeables y sistemas en seco que se encargan de reducir el peso y ayudan a la ejecución. Todo esto es parte de una manera de rehabilitar que no se va a limitar al mero hecho de arreglar, sino que busca optimizar.

Impermeabilización y ventilación

Son dos grandes retos que afronta la rehabilitación de los tejados. La cubierta puede parecer bien conservada por fuera y acumular humedad, condensación o filtraciones internas. Por este motivo, el trabajo técnico deberá ir más allá de la capa visible y analizar el comportamiento en todo el conjunto.

La impermeabilización avanzó bastante si se compara con los sistemas antiguos. Actualmente, se utilizan soluciones con las que es posible proteger mejor las chimeneas y otros puntos delicados. En el caso particular de la ventilación, lo que hace es ayudar a que respire la cubierta y a que el calor o la humedad no se queden atrapados dentro. Esta combinación mejora la durabilidad y permite reducir los problemas de cara al futuro.

La rehabilitación como ahorro a largo plazo

Pese a que pueda parecernos una gran inversión, tanto a medio como a largo plazo acostumbra a salir más rentable que esperar a un mayor deterioro. Los tejados en mal estado generan gastos repetidos, molestias, pérdidas de energía e incluso daños en otras partes del edificio. Cuando actuamos a tiempo, evitamos que se multiplique el problema.

Las cubiertas rehabilitadas pueden mejorar mucho el rendimiento térmico que tiene el inmueble. Esto es de gran importancia cuando la eficiencia energética tiene bastante peso, tanto en las viviendas como en los edificios industriales. Hay que tener claro que la cubierta es una de las zonas en las que más energía se pierde, por lo que intervenir ahí va a tener un efecto directo en cómo se comportará el edificio en general.

Hacia una cubierta más inteligente

El futuro de la rehabilitación de cubiertas va en muchas direcciones al mismo tiempo. Entre las más claras podemos hablar de las incorporaciones de soluciones técnicas más avanzadas para el diagnóstico, la reparación y un mejor mantenimiento. Otra muy interesante es la integración de la cubierta en estrategias que buscan la eficiencia energética, algo que se ve que está teniendo mucho auge en los edificios residenciales e industriales.

Del mismo modo, aumentará el uso de materiales de mayor ligereza, sistemas más rápidos de instalar y soluciones con las que se pueda intervenir sin que se desmonte todo el conjunto cuando no sea preciso. Esto hará que las obras sean menos invasivas y más eficientes. Paralelamente, la presencia de cubiertas listas para el autoconsumo solar va a seguir empujando la renovación de tejados que hasta hace poco solo se pensaban como una forma de protección pasiva.

Tecnología industrial y conservación

En este apartado, debemos hablar sobre la tecnología industrial en la que la rehabilitación de cubiertas y tejados ocupa un sitio de lo más interesante, ya que une la tradición y evolución a nivel técnico. Existe oficio, pero también medición, cálculo, evaluación de las cargas, control de humedad y selección de materiales. Esta es una disciplina que ahora se ha vuelto más precisa porque el parque de edificios cada vez envejece más y demanda mejores respuestas.

El sector de la rehabilitación está cambiando debido a la presión de las normas, por la necesidad de seguridad y la demanda de los edificios más eficientes. Todo ello significa que el trabajo sobre cubiertas no se puede entender como una tarea menor. Hablamos de que es parte de una estrategia más amplia en materia de adaptación, conservación y mejora de los propios inmuebles.

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